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Los tiempos complicados ponen a prueba la fortaleza de las personas, de las empresas y también de las marcas. Las marcas necesitan a los medios de comunicación para construir su imagen y los medios inversión publicitaria para hacer su labor.

La primera reacción de algunos anunciantes ante el COVID-19 ha sido poner el parche antes que la herida y recortar sus presupuestos de publicidad porque es útil o posible en tiempos de bonanza. Muchos de nosotros creemos que no se trata de un lujo, que el virus pasará, los consumidores volverán a las calles y, si una marca no ha sabido retener su atención, le va a costar mucho esfuerzo e inversión recuperarla.

Así es que ante la pregunta: Publicidad, ¿sí o no?. Nuestra respuesta es clara: ¡Ahora más que nunca!

Porque ahora es tiempo de marketing, es el mejor momento, de hecho, para posicionarse. Porque lo que hagamos ahora, nos servirá para prepararnos para la salida del confinamiento y ganaremos después.

Pensar que las empresas no necesitan comunicarse con el consumidor en tiempos del coronavirus es un inmenso error, como demuestran recientes investigaciones divulgadas en España por Atresmedia. Según el último estudio global de Kantar sobre actitudes de los consumidores y hábitos de los medios, solo el 2% de los encuestados cree en España que las marcas deberían dejar de publicitarse. Lo que sí esperan los consumidores es que se sigan anunciando, pero adaptándose a la situación actual. Esto es, que no aprovechen el coronavirus para su mera promoción (75%) sino para explicar cómo pueden ser útiles en las condiciones de vida actuales (83%), que comuniquen sus esfuerzos para afrontar esta situación (81%) usando un tono tranquilizador (79%) y ofrezcan una perspectiva positiva. Esta actitud tiene un premio medible: Las marcas que han cambiado su creatividad adaptándola a la situación actual han incrementado su recuerdo espontáneo por el consumidor en un 31% frente a su competencia directa. (Fuente: Toluna.1.200 entrevistados. 31 de marzo 2020). 

¿Cómo estirar al máximo nuestro presupuesto de Marketing?

Muchos piensan que destinar un presupuesto a Marketing es sólo cosa de unos pocos y que triunfan aquellos que destinan sumas importantes de dinero, como las grandes compañías, que realizan campañas publicitarias con cifras desorbitadas para hacer llegar sus productos y servicios a todos los rincones. Sin embargo, no todas las empresas se lo pueden permitir (las pymes y autónomos lo sabemos bien).

Pero por eso no hay que desanimarse, los profesionales saben que cada compañía tiene su propia fórmula del éxito y no hacen falta mucho dinero para saber qué funciona en cada sector. Solo necesitamos poner a trabajar nuestro ingenio y creatividad para conseguir estirar el presupuesto que tenemos y obtener los máximos beneficios.

Nuestros consejos para sacarle todo el partido a tu presupuesto se resumen en tener sentido común y empezar con una base sólida.

  • Antes de nada, define objetivos. El primer paso es clave. Lo primero que debemos pensar es qué queremos conseguir. De esta forma podemos establecer unos presupuestos definidos.
  • Establece y distribuye el presupuesto. Calcular el presupuesto que vas a necesitar no es tarea fácil. Ya hemos dicho que no hace falta derrochar para conseguir una buena campaña, pero tampoco hay que quedarse corto. Las empresas necesitan llegar a un número suficiente de clientes para poder valorar la eficacia de sus anuncios. Establece tus criterios y ponlo en práctica.

 A medida que se desarrollen diferentes campañas se puede ver en qué se debe optimizar el rendimiento de la inversión para conseguir unos mejores resultados.

  • Apuesta por lo simple y el sentido común. Hay que olvidarse de usar tecnicismos y aparcar la jerga complicadaEl fin último del marketing es transmitir los valores asociados a la marca de una manera simple, clara y eficaz.
  • Logra llegar a la gente. En la actualidad estamos rodeados de preocupaciones en nuestra vida diaria, por eso, una de las ideas es que nuestra marca se asocie con un buen recuerdo, un sentimiento positivo o una emoción real.